El cannabis en la farmacología se conoce por sus propiedades calmantes. En varios países, incluyendo EE. UU., los preparados de esta planta se usan para apaciguar el dolor de los pacientes de cáncer. Sin embargo, el cannabis también produce estados elevados de conciencia, en los cuales se experimentan distintas sensaciones y se desencadenan experiencias que, traducidas a la actividad de la vida cotidiana en la que nos encontramos, no siempre encajan.
Científicos estadounidenses lograron separar el efecto de expansión de la mente y el efecto calmante del principal componente del cannabis, el tetrahydrocannabinol (THC), lo que abre el camino al amplio uso de analgésicos basados en esta planta.
El grupo de investigadores del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo (EE. UU.), encabezado por Li Zhang, ha demostrado que el THC apunta a distintos blancos a nivel molecular para producir sus dos efectos generales: el de expansión mental y el analgésico.
Ya se ha podido saber que el THC genera el efecto alucinógeno cuando interactúa a nivel molecular con células llamadas receptores de cannabinoides tipo-1 (CB1). Paralelamente, los científicos llegaron a la conclusión de que si el THC se une con receptores de glicina (uno de los aminoácidos principales) incrementando su actividad, apacigua el dolor.
Durante el experimento realizado en ratones, los científicos establecieron que si el receptor de glicina está ausente o es bloqueado, los
animales sienten el dolor, a pesar de haber recibido una dosis de THC, lo que confirma que los dos efectos del cannabis están separados.
animales sienten el dolor, a pesar de haber recibido una dosis de THC, lo que confirma que los dos efectos del cannabis están separados.“Encontramos que este receptor de glicina puede ser un objetivo primario para desarrollar especies de cannabis sin el efecto psicoactivo”, comentó Li Zhang, citado por The New Scientist. Según otro experto en los estudios del cannabis, Les Iversen, de la Universidad de Oxford, Reino Unido, el presente estudio es un “importante avance” en la larga búsqueda de la separación de los efectos psicoactivos del THC de sus efectos médicos.
Existe mucha controversia respecto a este hecho. En otras culturas que no sean la occidental no existe ningún estigma en cuanto a estados elevados de conciencia, por tanto la intención y casi “necesidad” de suprimir tales efectos se basaría más en cierta concepción cultural de “droga”, de su efecto y del mismo concepto de medicina, que no por una búsqueda del bienestar o mejora del paciente.
No obstante, estemos o no de acuerdo, con estos avances se acerca la cannabis sativa a la gente que solo desea obtener sus efectos terapéuticos en enfermedades como el asma, el reumatismo o el dolor crónico.