Tomar sustancias puras es más un "alimento" que una droga. Las precondiciones para tomar ácido lisérgico son las siguientes:
— Primero, tomarlo con el guía correcto para el "viaje", una persona que no debe necesariamente ser un profesional porque, para un profesional, ser una persona es una carrera imposible. El guía del "viaje" debería tomar ácido con uno —aunque, eventualmente, una dosis menor— y podría haber una tercera persona o más gente en la casa, que no tomara ácido pero pudiera atender el teléfono o el timbre a fin a fin de mantener a raya los peligros de la interferencia.
— Segundo, además está decirlo, el lugar del "viaje" debería resultarle a uno familiar, hacer que uno pueda sentirse en casa, y nunca en una clínica.
— Tercero, uno debería tener un programa regular de trabajo a realizar durante el "viaje", un plan de lectura, por ejemplo, etc., sin interferencias irrelevantes.
— Cuarto, hay que estar seguro de la pureza del ácido y de la dosis que se toma; aunque se pueden tomar hasta 300 microgramos, también se puede hacer todo lo posible con 100. Dosis más altas sólo tienden a introducir un ensombrecimiento perceptivo irrelevante.
— Quinto, existe el peligro de activar partes destructivas de uno mismo, o sea que el "viaje" no debería ceñirse a lo que efectivamente sucede durante sus 8 horas, sino que debería incluir los días previos de preparación, la reacción propiamente dicha y los días posteriores.
Creo que el ácido lisérgico es particularmente útil para quienes padecen enfermedades internas fatales: pueden descubrir que hay un espacio seguro entre la muerte y el renacimiento.
Creo que el uso del cannabis (marihuana, etc.) debería legalizarse en los países del Primer Mundo, para ayudar a detener sus maquinaciones. Sin embargo, contrariamente a lo que dije en una solicitada aparecida en The Times de Londres —que firmé con eminentes cosignatarios, urgiendo la liberalización universal de las leyes represivas para el uso del cannabis dado que no ocasiona daño alguno ni adicción— no creo que su uso deba ser legalizado en el Tercer Mundo. Su ilegalidad engendra vigilancia, tal como Franz Fanon pensó que había demorado la revolución argelina.
Hasta aquí, he hablado de cómo debe ingerirse el ácido lisérgico. Ahora es preciso hacer alguna referencia al cuándo, aunque implícitamente la hice ya al subrayar los preparativos y las precauciones que deben tomarse. De todo eso surge que el LSD puede ingerirse ya sea en forma individual o colectiva (en una comuna, durante una ceremonia ritual conducida por el guía) siempre que el grupo comunitario se halle, en el estado propicio, tanto interna como externamente, tanto física como mentalmente; aunque, por supuesto, esto sólo es un modo de hablar, ya que no comparto en absoluto este dualismo, y para mí sería ideal encontrar alguna vez una lengua en la que, con una sola palabra, se pudiera decir mente-cuerpo.
